En las calles que conducen al santuario de la Virgen del Valle, en el estado Nueva Esparta, las manos de Yulián Guerra ofrecen mucho más que agua fresca al visitante. Conocido en la isla como el «Coquero artesanal».
El equipo de Noticia058 viajó hasta la perla del Caribe de la mano de nuestro reportero Carlos Valera, quien pudo conocer de cerca la historia de este emprendedor insular. Guerra ha combinado durante más de tres décadas la venta de refrescantes cocos fríos con el tallado manual de rocas autóctonas, convirtiendo su esquina en un refugio donde la fe, el trabajo honesto y la memoria viva de Margarita se encuentran.
Un oficio esculpido a tres décadas de constancia
Con más de 30 años de trayectoria entre el cincel y el machete, Yulián es una figura entrañable para los feligreses y turistas que recorren el pueblo. Su presencia constante cerca de la basílica lo ha convertido en un referente de constancia, donde la atención cálida al visitante se fusiona con la pasión por dar forma a la materia prima que brota de la propia tierra insular.
El secreto mineral de El Valle: Piedras que cuentan historias
La zona central de Margarita, custodiada por las montañas del macizo del Valle del Espíritu Santo, posee una geología particular. A lo largo de sus lechos de ríos y laderas se consiguen rocas metamórficas y sedimentarias de tonalidades grises, ocre y rojizas, muy apreciadas por su grano denso y moldeable.
Trabajar la piedra en esta región no es una casualidad: se trata de una manifestación icónica que se remonta a los primeros pobladores y constructores de la colonia, quienes usaron la roca local tanto para la arquitectura sacra como para utensilios domésticos.
Con el paso de las generaciones, el pueblo de El Valle transformó este recurso mineral en una seña de identidad artística, convirtiendo la escultura en piedra en uno de los patrimonios culturales más distintivos del municipio García.
Transmisión generacional: Aprender a tallar en piedra
Para el creador, el mayor orgullo no es solo comercializar lo que califica con sonrisa franca como «el coco más sabroso de Margarita», sino el legado cultural que se teje en su propio hogar.
En un tiempo donde los oficios manuales corren el riesgo de extinguirse frente a la inmediatez digital, Yulián encabeza una bella enseñanza cotidiana con sus hijos: los instruye en la apreciación de la roca, la paciencia del golpe de cincel y el respeto por el trabajo hecho a mano. En sus propias palabras, les enseña a «tallar en piedra», garantizando que la huella de la familia continúe viva.
Un sello de fe y arraigo popular
En el marco de la permanente devoción hacia la Patrona del Oriente, espacios como el de Yulián recuerdan que la identidad de El Valle del Espíritu Santo también se nutre del esfuerzo cotidiano de su gente.
Su presencia es muestra de un pueblo que se niega a olvidar sus raíces, donde cada piedra tallada y cada coco servido representan la resistencia cultural de una isla que rescata su dignidad a través de sus artesanos.
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