Desde que Elon Musk puso un pie en Twitter, se ha negado a pagar sus deudas. Eso no es novedad, ciertamente. Cuando el magnate asumió el control de la red social, implementó un drástico plan de reducción de gastos que consistió en, básicamente, dejar de pagar por cuanto producto o servicio fuera posible. Incluso por aquellos que ya habían sido recibidos o utilizados. Situación que no solo le ha valido muchas críticas, sino también múltiples demandas.
Un informe de Bloomberg expone que, desde diciembre, al menos 10 proveedores han demandado a Twitter por negarse a pagar las cuentas pendientes. Solo en abril pasado, cuatro empresas se unieron en una demanda colectiva contra la firma de Elon Musk, a la que acusan de incumplimiento de contrato.
Según reseñó Hipertextual, lo verdaderamente curioso es que varias de las firmas que hoy buscan llevar a la red social y su dueño ante la justicia son emprendimientos o pequeños negocios. En algunos casos, las deudas que el millonario se ha negado a pagar son de apenas algunos miles de dólares. Cifras irrisorias en comparación con las que suelen movilizar corporaciones del tamaño de Twitter, e insignificantes si se miden contra la fortuna personal de Elon Musk. Un conflicto ridículo, sin lugar a dudas.
Una de las últimas empresas que ha decidido recurrir a una demanda por las deudas impagas de Twitter se llama White Coat Captioning. Se trata de una firma británica que, desde principios de 2020, ofrecía servicios de traducción y subtitulado para los eventos globales de la compañía. ¿Su reclamo? Unos 42.000 dólares.
De acuerdo con Norma Miller, su CEO, Twitter dejó de pagarle en octubre de 2022, un par de semanas antes de que Elon Musk asumiera. Ya con la nueva directiva, sus contactos con la compañía se diluyeron y dejó de recibir respuestas a sus reclamos.


