Tras el rezo del Ángelus dominical, en la Plaza San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco denunció que casi 2.000 hombres, mujeres y niños han muerto en lo que va de año, tratando de llegar a Europa cruzando el mar Mediterráneo.
El Sumo Pontífice pidió «esfuerzos políticos y diplomáticos» para evitar nuevas tragedias como el último naufragio en el que «41 personas perdieron la vida».
«Así como el compromiso de todos los que trabajan para prevenir los naufragios y rescatar a quienes navegan», añadió el jefe de la iglesia.
La situación en el Mediterráneo se torna cada vez más crítica, con decenas de embarcaciones con migrantes que intentan llegar a Europa escapando del hambre, la violencia y los conflictos armados en sus países de origen.
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Texto: B.M.


