Dormir mal ya no es solo sinónimo de amanecer contracturado. Diversos especialistas del sueño están alertando que la postura que adoptan millones de personas cada noche puede desencadenar problemas más graves, incluyendo compresión nerviosa, aumento del reflujo ácido e incluso agravamiento de los ronquidos.
La psicóloga clínica y experta en comportamiento del sueño, Shelby Harris, explicó a Fox News Digital que elegir una posición por comodidad no garantiza que sea segura, ya que puede generar tensión prolongada en músculos, ligamentos y nervios durante horas.
Una de las más señaladas es la popular “posición T. Rex”, en la que se duerme con los brazos doblados o bajo la almohada. Según Harris, esta postura comprime nervios y genera síntomas matutinos como hormigueo, entumecimiento y dolor.
Un análisis de 2023 sobre el síndrome del túnel cubital confirmó que dormir con los codos muy flexionados aumenta la presión en el nervio cubital, agravando la molestia en el antebrazo.
A pesar de que suele considerarse una postura equilibrada, dormir boca arriba también tiene riesgos: puede intensificar los ronquidos y favorecer el reflujo ácido, de acuerdo con la Sleep Foundation.
Por su parte, dormir boca abajo obliga a girar la cabeza para respirar, generando desalineación cervical y dolores en cuello, espalda y hombros; aunque esta postura, la menos común, puede reducir los ronquidos.
Frente a estas variaciones, las instituciones médicas coinciden en una recomendación: dormir de lado. Harvard Health, la Sleep Foundation y la Clínica Mayo destacan esta postura como la más beneficiosa, especialmente cuando se acompaña con rodillas ligeramente dobladas y una almohada entre las piernas para alinear columna, caderas y pelvis. Johns Hopkins Medicine recuerda que la postura cobra mayor importancia con la edad o enfermedades previas, y apunta que dormir de lado o boca arriba suele ser lo más sano a largo plazo.
Los especialistas aconsejan una transición gradual hacia estas posiciones. Para quienes no logran dejar de dormir boca abajo, se recomiendan almohadas delgadas —o ninguna— para disminuir la torsión cervical y la curvatura lumbar.


