El mandatario estadounidense afirmó que lo único que lo puede frenar son sus propias pautas morales.
«Sí, hay una sola cosa: mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme», afirmó al responder a la pregunta de si existían límites a su poder global.
«No necesito el derecho internacional. No busco hacer daño a la gente», añadió el mandatario.
Y aun cuando el mandatario estadounidense caracterizó las normas del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial «como cargas innecesarias para una superpotencia», rechazó que el presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder chino, Xi Jinping, puedan aplicar la misma lógica.
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