La Tierra ha experimentado una pérdida de agua dulce sin precedentes desde 2002, reveló un nuevo estudio dirigido por la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.) y publicado el viernes en la revista científica Science Advances.
El estudio, basado en más de dos décadas de observaciones satelitales, ha identificado cuatro regiones de «mega-sequía continental» en el hemisferio norte.
Estas zonas concentran las pérdidas más graves y persistentes de agua dulce del planeta, y plantean una amenaza directa para la seguridad hídrica, alimentaria y climática global.
Se detectó que las zonas áridas están creciendo a un ritmo equivalente al doble de la superficie de California cada año. Además, el proceso de secado en áreas secas supera ya al de humidificación en zonas húmedas. Se rompe así el patrón hidrológico tradicional, en el que las lluvias y sequías se alternaban de manera más equilibrada.
La consecuencia directa es un desequilibrio global en la distribución del agua dulce. Hoy, el 75 % de la población mundial vive en países que han perdido agua dulce de forma continua en los últimos 22 años.
Una cifra crítica si se tiene en cuenta que, según la ONU, la población global seguirá creciendo durante al menos cinco décadas más.
Los investigadores explican que la desecación continental se ve impulsada por las sequías extremas, el continuo agotamiento de las aguas subterráneas y el cambio climático.


