Al menos seis personas han muerto en las últimas horas en el estado brasileño de Sao Paulo debido a las fuertes lluvias y vientos de hasta 100 kilómetros por hora que han azotado gran parte de la región.
De acuerdo con la Defensa Civil, dos personas perdieron la vida en las ciudades de Osasco y San André, pertenecientes a la región metropolitana, mientras otra murió en Piracaba, en el interior del estado, víctimas del desplome de muros.
Unos 870 árboles cayeron por la fuerza del vendaval, que recorrió unos 400 kilómetros, y se registraron ríos crecidos y cerca de 46 deslizamientos de tierra.
A causa del temporal, un cortocircuito provocó un incendio en un hospital de Guarujá y los pacientes debieron trasladarse. Asimismo, siete vuelos fueron desviados al aeropuerto de Guarulhos ante el cierre de la terminal aérea de Cogonhas, que retomó sus operaciones tiempo después.
De acuerdo con el corresponsal de la multiplataforma informativa teleSUR en Brasil, Ignacio Lemus, «se destruyó una platea del autódromo Interlagos, donde se lleva a cabo el GP de Fórmula Uno este fin de semana. Mañana cerrará la Bienal de Arte de São Paulo por los destrozos del temporal en el Parque Ibirapuera».
Por su parte, los bomberos regionales atendieron más de 800 llamadas de emergencia y muchos barrios paulistas quedaron sin electricidad.


