La investigación, liderada por el biólogo Rajiv McCoy, demuestra que ciertas variaciones genéticas en la madre facilitan la aparición de aneuploidías (anomalías en el número de cromosomas). Estos errores son, en su mayoría, incompatibles con la vida y la principal causa de abortos espontáneos.
Aunque factores como la edad materna siguen siendo determinantes, este hallazgo explica por qué algunas mujeres tienen una mayor predisposición biológica a sufrir estas interrupciones del desarrollo embrionario.
Según los expertos, identificar estos genes permiten desarrollar fármacos, crear tratamientos que mitiguen el impacto de estas variantes genéticas.
Optimizar los procesos de selección y diagnóstico genético pre implantación, además de brindar un pronóstico más claro a parejas con historial de pérdidas recurrentes.
»Este trabajo proporciona la evidencia más clara hasta la fecha de las vías moleculares que causan riesgos cromosómicos en humanos», afirmó McCoy.
El equipo científico ya trabaja en el análisis de variantes raras en ambos progenitores (padre y madre) para entender mejor el espectro completo de la pérdida del embarazo y genética.
Con el uso de nuevas tecnologías, se espera que en los próximos años la medicina reproductiva pueda prevenir gran parte de estos fallos genéticos antes de que ocurran.


