Este viernes 6 de junio, múltiples operativos de inmigración en Los Ángeles resultaron en la detención de decenas de personas, lo que desató una ola de protestas a favor de los migrantes en distintas áreas de la ciudad. Las operaciones fueron llevadas a cabo por las Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la DEA y el FBI, y se concentraron principalmente en el Distrito Westlake, así como en el centro y sur de la ciudad.
Yasmeen Pitts O’Keefe, portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, confirmó que aproximadamente 44 individuos fueron arrestados en estas redadas, con una detención adicional por obstrucción. «La investigación continúa y se actualizará según corresponda», añadió O’Keefe a los medios locales.
Por su parte, la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (Chirla) estimó que al menos 45 personas fueron detenidas durante estos operativos. En uno de los incidentes más destacados, David Huerta, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio-Trabajadores de Servicio Unidos Oeste, fue arrestado. Según un comunicado del sindicato, Huerta sufrió lesiones durante su arresto y fue trasladado al Hospital General de Los Ángeles para recibir atención médica antes de ser llevado al Centro de Detención Metropolitano.
El gobernador de California, Gavin Newsom, expresó su rechazo a las redadas, clasificándolas como arbitrarias e improcedentes. Criticó duramente la gestión del presidente Donald Trump, afirmando que su enfoque está erosionando la confianza pública, separando familias y afectando negativamente a los trabajadores y sectores económicos del país.
Las diferentes versiones sobre los arrestos reflejan un clima tenso en torno a las políticas migratorias actuales. Mientras las autoridades defienden las operaciones como necesarias para la seguridad pública, grupos defensores de derechos humanos advierten sobre las consecuencias devastadoras que estas acciones tienen para las comunidades migrantes.
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