Este martes se conoció que un equipo de científicos de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, parece haber dado con la clave, al desarrollar una batería que se carga con lágrimas, de las lentilla inteligentes.
Es cierto que se están investigando lentillas inteligentes como las de las películas. Simplemente para inmortalizar lo que vemos.
Pero también tienen otros muchos usos, desde la detección del cáncer hasta el análisis de los niveles de glucosa en las lágrimas. Esto último, precisamente, es lo que ha inspirado el desarrollo de unas baterías ideales para introducir en el ojo. Son pequeñas, seguras y no necesitan una corriente eléctrica para cargarse, reseñó Hipertextual.
El funcionamiento de las baterías se basa en una reacción química de reducción-oxidación.
Es decir, hay una sustancias que pierde electrones (se oxida) y otra que los gana (se reduce). Entre una y otra, debe haber otra sustancia que permita el flujo de esos electrones, ya que son los que dan lugar a la corriente eléctrica.
En el caso de las lágrimas, naturalmente contienen glucosa. De hecho, ya hemos visto que se pueden hacer lentillas inteligentes para medirla y extrapolarlo a los niveles en sangre. También hay iones, como los de sodio.
Esta batería para lentillas inteligentes mide 0,5 mm de grosor, lo cual es prácticamente equivalente a la córnea de nuestros ojos. Aun así, no se probó en ojos reales, sino en una simulación, en la que las lágrimas se conseguían regando el dispositivo con una solución salina.


