Cuando las bromas lastiman y se hacen repetidamente pueden convertirse en acoso, incluso quizás pienses que son inofensivas pero están causando un profundo daño.
Mucha información está disponible sobre el acoso, conocido como bullying, y hay más conciencia que nunca acerca del problema. Sin embargo, existe una forma de practicarlo que se disfraza de una simple broma.
¿Las bromas se pueden considerar como acoso?
La respuesta corta sería: sí. A veces las bromas son inofensivas y divertidas. Otras veces son usadas para lastimar a otros. Incluso las bromas en juego pueden herir o malinterpretarse, especialmente cuando son dirigidas de adultos a niños que tienen menor grado de comprensión, en ciertas ocasiones.
Así que debes como padre estar muy atento de este tipo de situación, que buscan en juego avergonzar al niño o la niña, perjudicando su autoestima, sus creencias y formas de ver las cosas.
En mayor medida ocurren casos de niños molestando a niños, pero otras veces es más grave cuando es un adulto el que se juega con el niño. Más difícil para el niño cuando siente afinidad por el adulto, lo que lo pueda llevar a contrariarse, preocuparse y aislarse.
¿Cómo ayudo a mi hijo?
Si estás ante la desagradable y preocupante situación de un acoso que se disfraza de broma, usted puede hacer algunas preguntas a su hijo para identificarlo
- ¿La broma te hace sentir bien?
- ¿La broma te hace sentir cómodo?
- ¿Te gusta la formar como se juega contigo?
- ¿Te sientes en la capacidad de hacerle frente?
- Si les dijeras que dejen de burlarse, ¿lo harían?
- Si les dijeras que hieren tus sentimientos, ¿se disculparían?
Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es “no” o “no sé”, entonces puede ser un caso de bromas negativas o incluso de bullying, y es importante averiguar más para frenar la situación.
¿Y POR QUÉ LO HACE?
Las bromas podrían ser difíciles de entender, y nunca se sabrá a ciencia cierta el motivo que tiene el que las hace. Grados de frustración, creerse superior o simplemente inmadurez puede ser factores.
Un gran reto es saber cómo responder. Algunos no se dan cuenta si alguien les está haciendo una broma sin mala intención o si está intentando acosarlo. Esto puede ser confuso y hacer que los niños digan o hagan cosas inapropiadas.
Además, por el grado de cercanía del maltratador, los niños aguantan bromas hirientes porque quieren seguir siendo parte del grupo o ser aceptados.
Para abordar estas dificultades, es importante ayudar a los niños a darse cuenta cuándo está bien bromear, y cuándo lastiman o están cerca de convertirse en bullying.
Y una forma de hacerlo, es a través del juego de roles: practicar una situación donde se les hace una broma que no les gusta, y tienen que responder. De esta forma también estarás criando niños respetuosos y sensibles a los sentimientos de sus semejantes, que se traduce en adultos sanos, coherentes, responsables y cuerdos.


