En el corazón colonial del Centro Histórico de Petare, el tiempo parece detenerse alrededor de un mesón donde el café se sirve caliente y el pan dulce se hornea como hace un siglo. Lejos de la industrialización moderna, cultores de la tradición mantienen viva la receta original de un manjar que nació para abrazar al visitante y convertirse, por derecho propio, en el emblema gastronómico de la venezolanida
Una partida de nacimiento con sabor a tradición
La historia de este emblemático dulce se remonta a la primera mitad del siglo XX, fruto de la inventiva de los hermanos Duarte en la mítica Panadería Central de la calle Libertad (hoy Plaza Sagrado Corazón de Jesús). Aunque con los años muchos lo adoptaron en distintas rutas capitalinas, el verdadero golfeado nació en tierras petareñas.
Tal como recuerda Fran Suárez, hacedor de este dulce con 25 años de trayectoria: «Ya era famoso en Petare, y de Petare salió para los dos caminos«. Al empezar a investigar, se dieron cuenta de que «el golfeado era el emblema culinario desde el punto de vista, digamos, de la gastronomía en Petare«.
El secreto del horno y la madera tradicional
Para Suárez, la clave del éxito reside en el respeto absoluto a los ingredientes de antaño y al proceso de cocción tradicional. La masa se hornea utilizando exclusivamente leña de semeruco y manguito, logrando ese equilibrio perfecto entre el crujiente de la masa, el dulce espesor del papelón y el toque salado del queso blanco fresco.
En sus propias palabras, la gente llega a comerse el golfeado «como se hacía hace 100 años, el golfeado original horneado a leña«, lo que se convierte en más que un producto con queso y papelón: «terminan llevándose la historia menuda de Petare, lo que nos conforma, lo que nos hace petareños«.
La labor de los hacedores locales
En el Centro Histórico de Petare, la venta de este manjar va mucho más de una transacción comercial: los hacedores locales se han convertido en educadores del paladar y de la memoria. Suárez explica que el golfeado le dio «la excusa perfecta para poder quedarme y desarrollar las ideas que yo tengo para aportar a Petare«, funcionando como un gancho para que la gente llegue a comer y aprenda. A través de charlas y conversatorios directos con el visitante, enseña el origen histórico de la receta, transmitiendo que «el golfeado es el emblema de la gastronomía en Petare« y fomentando el amor por lo nuestro.
Un espacio para el encuentro
Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Petare, este punto de encuentro funciona como un refugio de memoria colectiva donde la «historia menuda» del pueblo cobra vida. El dulce se convierte en la excusa perfecta para detener el viaje, compartir un café en mesa compartida y conectar con el rostro humano de una comunidad que apuesta a la tradición como herramienta de resistencia cultural.
LEE TAMBIÉN: ¿Zapatos dañados? «El Cirujano del Calzado» ofrece una alternativa duradera y económica en La Candelaria
En tiempos donde la cultura rápida diluye las tradiciones, iniciativas de rescate patrimonial como esta demuestran que la gastronomía popular es un acto de soberanía e identidad. Mantener hornos tradicionales activos y educar al ciudadano sobre el origen del golfeado va más allá del comercio: es tejer comunidad, preservar la memoria colectiva y devolverle al venezolano el orgullo por sus raíces históricas.
Te invitamos a darle play al video que se encuentra a continuación para disfrutar de nuestro material audiovisual completo y conocer en profundidad la emotiva historia de ¡El golfeado es de Petare!
Únete a nuestro canal de Youtube y mantente informado


