El exfutbolista Mikheil Kavelashvili asumió el cargo de presidente de Georgia el sábado, tras recibir el respaldo de 224 de los 300 diputados en una votación que la oposición considera un asalto a las aspiraciones europeas del país. Kavelashvili, quien sustituye a Salomé Zurabishvili, una líder opositora que se niega a reconocer la legitimidad del nuevo legislativo, es ahora el sexto presidente desde la independencia georgiana en 1991.
Nacido en 1971 y exjugador del Manchester City, Kavelashvili ha sido diputado desde 2016 y es fundador de La Fuerza del Pueblo, un movimiento que ha promovido leyes polémicas sobre la influencia extranjera y los derechos de las minorías sexuales. Estas iniciativas han sido criticadas tanto por la oposición como por Occidente, debido a su similitud con normativas represivas impuestas en Rusia.
La oposición se congregó frente al Parlamento para protestar contra la elección, utilizando eslóganes como «Esclavos» y «Rusos». Para evitar disturbios, la policía selló las calles cercanas y desplegó camiones con cañones de agua. La elección de Kavelashvili se realizó a través de un nuevo mecanismo que excluye el sufragio universal, generando aún más controversia en un contexto ya tenso. Zurabishvili ha calificado el proceso de «parodia anticonstitucional» y promete continuar con las manifestaciones hasta que se reconozca lo que ella considera un Parlamento ilegítimo.
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