Maquillado de blanco de pies a cabeza, inmóvil bajo el sol y con una sonrisa paciente para quien se acerca, Henry Vera forma parte del paisaje urbano venezolano.
Hasta el estado Nueva Esparta viajó el equipo periodístico de Noticia058, de la mano del reportero Carlos Valera, para conocer la historia de este artista independiente que convirtió las plazas y espacios públicos en su escenario principal, demostrando que el arte de calle también es una forma de construir ciudadanía.
El arte de permanecer inmóvil para mover emociones
Henry Vera suma 26 años dedicado de forma continua al arte corporal. De esos, acumula 24 años instalándose en emblemáticos rincones del país y de la capital, donde grandes y chicos se detienen a tomarse fotos, interactuar o simplemente admirar la disciplina que exige mantenerse firme durante horas.
Graduado en lo que él define como «la universidad de la vida», Vera sostiene que su motivación desde niño siempre fue la creación artística. Para él, mantenerse activo en el espacio público no es solo un oficio, sino una vocación orientada a transmitir un mensaje claro a la comunidad: «El que quiera cumplir sus sueños, que lo haga con amor y cariño. Sin cultura no hay paz».
El impacto en la calle
A los pies de su base de trabajo, un cartel escrito a mano sintetiza su filosofía de vida: «Solo soy un artista que transmite amor y paz a una gran ciudad… Apoyemos la cultura». Para los transeúntes habituales y las familias que recorren la ciudad, la presencia de Henry representa un pausa de poesía visual en medio del ajetreo diario.
Un arte que se niega a desaparecer de las calles
Las estatuas vivientes no son un fenómeno nuevo en Caracas, pero sí uno de los testimonios más resilientes del teatro de calle local. Desde finales de los años 90, plazas emblemáticas como la Bolívar, la Plaza Venezuela o los bulevares del centro y Sabana Grande comenzaron a servir de tarima para artistas independientes que combinaban la quietud, el maquillaje técnico y la caracterización teatral.
Con el paso de los años, los embates económicos, la transformación del espacio urbano y la digitalización de los pasatiempos alejaron a muchos exponentes de la calle. Sin embargo, figuras como Henry Vera demuestran que el oficio sigue vivo: han adaptado sus trajes, resistido las inclemencias del clima y mantenido su presencia en las plazas como un acto de resistencia cultural que apela a la pausa, al asombro de los niños y al encuentro ciudadano en la vía pública.
Te invitamos a darle play al video que encuentras a continuación para ver el reporte completo preparado por nuestro compañero Carlos Valera para Noticia058.
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