La heterocromía es un fenómeno que consiste en que los iris de una persona son de distinto color.
En un ojo sano, no cabe duda de que el aporte genético genera algún tipo de patrón al momento de establecer el color ocular. Sin embargo, hay ciertos aspectos que comienzan a gestarse desde la infancia, entre los 6 y 10 meses de edad.
El color se define en este período. Aunque en un principio la coloración puede ser gris, al cabo de 10 meses se fija el tono definitivo dependiendo de la cantidad de los melanocitos, productores de la melanina. Cuando alguien desarrolla heterocromía, sufre un cambio en su composición ocular, y aparecen distintos colores.
Esta condición se observa de varias maneras en los ojos. Las completas, cuando un iris es de color distinto al otro. No es tan común en las personas, se observa más en el mundo animal, sobre todo en los gatos, perros huskies siberianos y dálmatas.
Parcial, cuando una parte de un iris es de un color distinto al resto de ese iris. Las centrales, aquellas que tienen un anillo interno de color distinto al área externa del iris.
También está la congénita, es el tipo más extraño y ocurre desde el nacimiento. Se asocia a enfermedades raras como el síndrome de Claude-Bernand-Horner o la neurofibromatosis.
Se reconoce como una mutación que influye en la tonalidad de los ojos debido a la falta de melanina.
Son los padres quienes se dan cuenta de la situación una vez que el bebé ha cumplido los 6 meses, por ejemplo. Al consultarlo con un pediatra, este validará el estado actual de heterocromía, para que posteriormente sea visto por un oculista infantil.
Lee también: ¿Qué pasa si tomamos té de jengibre con limón todos los días?
Este especialista podrá determinar si existen daños en el sistema ocular y cómo abordarlos. Sin embargo, cuando se trata de una condición benigna notoria por el cambio de color, que no debería suponer problemas para la visión del paciente, no hará falta tratamiento alguno.
Si existiese una enfermedad que genere el cambio de color en los ojos, los padres recibirán la orientación necesaria del oftalmólogo. Cuando las personas son conscientes de la heterocromía del iris, saben que por lo general no es peligrosa.
Tomando en cuenta que la mayoría de los casos son leves, no asociados con ninguna otra enfermedad ocular, y tampoco son progresivos, las personas con esta afección tienen buen pronóstico si no presentan problemas visuales.
Ahora bien, el panorama cambia si el paciente tiene heterocromía de origen adquirido, que amerita el tratamiento de la causa subyacente. Se produce como consecuencia de un traumatismo, una inflamación ocular, sangrado en el ojo, golpe o uveítis.
Cuando esto ocurre, el procedimiento sugerido por el oftalmólogo suele tener éxito y prevenir la pérdida de visión.
Únete a nuestro canal de Telegram ✅ y mantente informado


