El inglés David Latimer decidió en 1960, intentar crear un pequeño jardín dentro de una botella de vidrio.
Para ello, añadió un cuarto de litro de agua y composta a una botella de diez galones. Introdujo semillas de tradescantia, la selló y la colocó en un rincón soleado, dejando que la naturaleza siguiera su curso a través de la fotosíntesis.
Desde entonces, el jardín portátil sigue verde e intensamente vivo, debidamente sellado dentro de la botella.
El detalle curioso y sorprendente, es que la última vez que Latimer regó su jardín fue en 1972.
¿Cómo es esto posible? Desliza y conoce la respuesta.
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