Mario Moreno, mejor conocido como Cantinflas, es una de las luminarias más grandes de la Época de Oro del cine mexicano.
Su peculiar forma de hablar, una extrapolación del habla capitalina en la época, le ganó la simpatía del público más allá de las fronteras, donde es considerado un verdadero referente de la cultura mexicana.
Cantinflas es un ícono de la comedia, es por eso que hoy, a 29 años de su partida, recordamos cinco de sus mejores actuaciones:
Ahí está el detalle
En esta película, el nombre que comparten un feroz perro y un criminal desata una serie de confusiones protagonizadas por Cantinflas, un marido celoso, una criada y una mujer abandonada.
Aunque el personaje de Cantinflas ya había aparecido previamente en El signo de la muerte, de Chano Urueta, esta cinta se considera como su debut formal.
El bombero atómico
Tras la muerte de su compadre, Cantinflas debe hacerse cargo de su pequeña ahijada, por lo que renuncia a su trabajo para ingresar al Cuerpo de Bomberos, pero las cosas se complican cuando una banda criminal secuestra a la chica para cobrar una herencia.
Soy un prófugo
Dos trabajadores de un banco son capturados por la policía como presuntos responsables de atracar la institución. Ambos escapan de la cárcel para encontrar a los verdaderos ladrones y demostrar su inocencia.
Si yo fuera diputado
Cansados de ser ignorados por los políticos, los habitantes de un barrio deciden dar sus votos a un humilde peluquero, quien supuestamente estudió derecho, y que tendrá que vencer a un sórdido político para acceder a la Cámara de Diputados.
Un día con el Diablo
Cantinflas es un voceador que, tras una noche de borrachera, amanece enlistado en el Ejército. Pronto entra en acción, con la mala fortuna de caer rápidamente en combate. Fruto de ello baja al Infierno, donde el Diablo intenta convencerlo de hacer el mal
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