El fisicoculturista brasileño Arlindo de Souza, apodado el “Popeye brasileño” por el tamaño desproporcionado de sus brazos, murió en Recife, capital del estado de Pernambuco, según reportes de la prensa local.
De Souza alcanzó notoriedad por inyectarse aceite mineral en brazos, bíceps y trapecios con el objetivo de aumentar artificialmente el volumen muscular, una práctica que le generó reconocimiento en redes sociales y, al mismo tiempo, múltiples advertencias médicas a lo largo de los años.
Aunque no se ha divulgado una causa oficial de muerte, familiares indicaron que el fallecimiento estuvo relacionado con complicaciones renales severas. Desde diciembre, el culturista permanecía ingresado en un centro hospitalario debido al deterioro progresivo de su salud.
“Estuvo hospitalizado por problemas renales. Uno de sus riñones había dejado de funcionar y el otro dejó de funcionar la semana de Navidad. Sus pulmones comenzaron a llenarse de líquido. Ni siquiera pudo hacerse hemodiálisis, porque sufrió un paro cardíaco”, explicó su sobrino Denis Gomes de Luna, citado por el medio brasileño G1. Agregó que el certificado de defunción aún no ha sido emitido, pero que se presume una insuficiencia multiorgánica.
Conocido también como Arlindo Anomalia, el fisicoculturista se convirtió en un símbolo de los límites extremos del culto al cuerpo, generando debate sobre los riesgos del uso de sustancias no médicas para modificar la apariencia física.
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