Las personas que toman café de forma habitual duermen ligeramente menos, pero su descanso es más profundo, según un estudio publicado en Journal of Psychopharmacology.
La investigación, considerada la primera de gran escala realizada fuera de laboratorio, examinó datos de casi medio millón de personas del UK Biobank y 1.702 participantes del estudio suizo HypnoLaus, con registros avanzados de actividad biofisiológica durante el sueño.
El equipo de investigadores comparó a quienes consumen cuatro o más bebidas con cafeína al día —café, té, chocolate o bebidas energéticas— con quienes no superan las tres. Para validar los resultados se aplicó aleatorización mendeliana, identificando variantes genéticas relacionadas con el metabolismo de la cafeína, y emparejamiento causal, técnica que iguala participantes de acuerdo con edad y otros rasgos clave.
Los datos mostraron un patrón claro: los grandes consumidores de cafeína dormían cada noche entre 11 y 13 minutos menos. Sin embargo, sus registros eléctricos revelaron un aumento notable en la actividad delta, asociada con las fases de sueño profundo y restaurador. Es decir, su cerebro parecía “comprimir” la calidad del sueño para compensar la reducción de tiempo.
Benjamin Stucky, uno de los autores del estudio, explicó a PsyPost que aunque dormir menos podría sonar alarmante, la mayor profundidad del sueño actúa como mecanismo compensatorio. Los investigadores interpretan este fenómeno como una demostración de que el sistema regulador interno del sueño continúa funcionando incluso bajo consumo diario de cafeína.
Pese a los resultados, los autores advierten que el estudio no determina si tomar café regularmente es beneficioso o perjudicial para la salud. También recuerdan que los niveles de consumo se basan en declaraciones personales de los participantes.


