“Haciendo historia, somos compatriotas, luchadores por la patria, es un éxito la avanzada de nosotros, y el éxito no es individual, felicidades a todos”. La cita corresponde a uno de los héroes anónimos que participó de la Operación Guaicaipuro II. Más allá de un deber cumplido fue una actuación heroica para restablecer la paz.
Una actuación que logró neutralizar a unos de los delincuentes más peligrosos y buscados en el territorio nacional: El Koki; y así poner fin a uno de los capítulos más sangrientos de la delincuencia organizada en Venezuela.
Intensas horas de combate que se fueron develando, justamente uno que otro audio se filtró de efectivos policiales quienes con voces entrecortadas, con orgullo expresaban su satisfacción de avanzar a costa de su propia vida, y al fondo las ráfagas de tiros, las órdenes por cumplir y el peligro inminente.
En sus mentes la liberación de los territorios para la paz era la inspiración para continuar. Esa misión que inició mucho antes en Petare, en la Cota 905, precisamente con la Operación Guaicaipuro I.






Cabe recordar que El Koki aterrorizó a Caracas desde su centro de operaciones delictivas, el barrio Cota 905, donde dominó la violencia, la sangre y el fuego con total impunidad, sin que los cuerpos de seguridad pudieran acceder a dichos dominios. Pero todo cambió.
Fueron héroes anónimos, policías, efectivos militares, unos en primera línea de combate, otros resguardando la vida de quienes corrían peligro en medio de las acciones, mientras que todo un país esperaba el desenlace, ese donde gana la paz y la tranquilidad de vivir en territorios liberados.
Así como cubrimos esta operación, en el día a día, se siguen conociendo más desenlaces positivos donde el protagonista es el uniformado, su preparación e inspiración por defender y darle seguridad al pueblo.
“Nuestro agradecimiento es infinito”, manifiestan vecinos de los sectores liberados según recogen medios de comunicación que ya han podido acercarse a las zonas liberadas, quienes aún temen por su integridad al expresar su respeto por quienes los protegieron. Mientras que uno y otro niño se le oye decir: “yo quiero ser policía”.






