Muchas son las preguntas que surgen luego de la controversial y hasta ahora no reconocida por ninguna ley en el país, propuesta del alcalde de El Tigre, Ernesto Paraqueima. El burgomaestre anzoatiguense aclaró que su proyecto se trata de redactar un decreto que promoverá la igualdad de género y la tolerancia. Una especie de contrato entre dos hombres o dos mujeres, el cual “simbólicamente será un matrimonio”.
El polémico anuncio inició el lunes 14 de febrero con el post de la organización Género Conciencia, en la que afirmaron que el alcalde dio visto bueno a un decreto para permitir el matrimonio igualitario, y duró toda la semana siendo viral en redes sociales, con internautas a favor y otros en contra, pero en líneas generales con muchas dudas y contradicciones.
Ante la controversia el equipó de Noticia 058 quiso abordar el tema de este arreglo, que se conoció podría tener un valor de unos 400$ y generar impuestos al municipio.
Kleyder Ferreiro, experto en seguridad integral, explica que un contrato no es un matrimonio, es un acuerdo entre partes, sin embargo la fe pública mediante el visado de ese contrato es competencia de los notarios públicos, (SAREN).
Además recordó que desde hace años ya los miembros de la comunidad LGBTI+ vienen realizando estos «contratos», en los cuales establecen unas cláusulas de convivencia en un mismo espacio, heredan entre ellos a la hora del fallecimiento de alguna de las partes, firman en notarías poderes amplios y plenos para que uno pueda representar al otro en caso de ser necesario, una emergencia médica que requiera autorización de operación, autorizar entierro o cremación a menos que la ley indique lo contrario, vender o comprar bienes, firmar en cuentas bancarias, entre otros.
Aún cuando esto viene ocurriendo de forma discreta, Ferreiro refiere que lo peligroso en la propuesta del Alcalde Paraqueima, es que está abriendo una puerta delicada ya que no solo está fuera de sus competencias establecidas en la ley del poder público municipal, sino que además podría crear un caos a nivel social, protestas, exigencias a otras Alcaldías, problemas jurídicos, exigencias en los trabajos formales de asegurar las parejas en los HCM queriendo ser reconocidos como cónyuges, pólizas de seguros, van a exigir adopciones, representaciones de menores en escuelas, en fin.
Si el tema es de Amor, Ferreiro aconseja que se amen y vivan felices, pero si el tema es legal, exhorta a sentarse y analizar lo que significa la propuesta y la afectación a todo el ordenamiento jurídico vigente, partiendo de la Base, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
«Háganse una pregunta, aquellas parejas que han vivido toda su vida juntos, tuvieron hijos, tienen nietos, que nunca en su vida sacaron ni una constancia de concubinato, ¿no se amaron?. Por no tener el papelito firmado y sellado su amor no fue válido? ¿No existió?. Allí está la gran pregunta filosofal de la humanidad: Ser o Existir», concluye Ferreiro.
Hoy en día Venezuela es, junto con Paraguay, Perú y algunos países de América Central, uno de los países de América Latina que aun no norma estás uniones, lo que se hace necesario conocer las incidencias reales de este tipo de propuestas locales.
Joselyn Figueroa


