La huelga de los trabajadores del sindicato automotriz del United Auto Workers (UAW) de Estados Unidos se va extendiendo con la incorporación de empleados de la planta de ensamblaje de Ford, en Chicago, y la de General Motors de Lansing Delta Township, en Michigan, informaron medios locales.
El presidente del UAW, Shawn Fain, anunció en redes sociales que Stellantis se salvó del paro de esta semana debido a “progresos significativos” en las negociaciones, específicamente en el ajuste del costo de vida y el derecho a hacer huelga por los compromisos de producción y el cierre de plantas.
Fain declaró que: «todavía tengo muchas esperanzas de que podamos llegar a un acuerdo que refleje los increíbles sacrificios y contribuciones que nuestros miembros han hecho en la última década (…) Pero también sé que lo que ganamos en la mesa de negociaciones depende del poder que construyamos en el trabajo. Es hora de usar ese poder», añadió.
Según reseñó Telesur, la huelga comenzó el 15 de septiembre solo con trabajadores de tres estados, hace una semana se sumaron 20 estados en otras 38 ubicaciones del país y este viernes 29 de septiembre, con los 7.000 trabajadores de Ford y General Motors que se sumaron, lo que elevó la cifra a 25.000 empleados del sindicato en protesta.
La huelga terminó incluyéndose en la campaña presidencial para el actual presidente Joe Biden y el exmandatario Donald Trump, quienes buscan los votos del sector obrero de Michigan, estado clave por ser considerada una zona “indecisa” que puede determinar el triunfo de uno u otro de los candidatos.
El pasado martes 26 de septiembre, Biden vino a ser el primer presidente del país en la época contemporánea en unirse a una manifestación obrera, algo que no se había visto desde que el 3 de octubre de 1902, cuando el presidente Theodore Roosevelt convocó a los Trabajadores Mineros Unidos de América para hablar de sus solicitudes y razones del paro.


