En respuesta a la reciente decisión de Estados Unidos de imponer un arancel del 20,91% a los tomates rojos, conocidos localmente como jitomates, importados desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, han expresado su firme oposición a esta medida, subrayando la singularidad del jitomate mexicano en el mercado estadounidense.
Durante una conferencia de prensa, Sheinbaum afirmó que “no hay sustituto al jitomate mexicano en EE.UU.”, resaltando que la producción interna estadounidense no puede igualar el volumen y la calidad de los jitomates importados. “La cantidad de jitomate que se exporta a EE.UU. es insustituible”, aseguró.
Berdegué complementó esta afirmación con datos contundentes: “El 90% de los tomates que EE.UU. importa provienen de México. Seis de cada diez tomates que consumen son mexicanos”. Estas cifras destacan la dependencia del mercado estadounidense del jitomate mexicano, un producto que también representa una parte significativa de las exportaciones agrícolas del país.
En 2023, México exportó un total de US$ 2.865 millones en tomates rojos a nivel global, con Estados Unidos como principal destino al adquirir US$ 2.849 millones.
Sheinbaum criticó la falta de comunicación por parte del Gobierno estadounidense respecto a la imposición de los aranceles: “No se notificó al Gobierno de México ni a las Secretarías correspondientes. Se notificó a abogados de productores en EE.UU., lo cual es inaceptable”, comentó.
El anuncio también implica el fin unilateral de un acuerdo bilateral establecido en 2019, según lo indicado por la Administración de Comercio Internacional estadounidense. Este cambio se justifica bajo el argumento de fomentar una competencia justa para los productores estadounidenses.
Berdegué subrayó las posibles repercusiones económicas para los consumidores estadounidenses: “Si estos aranceles se implementan, los precios de ensaladas y productos como el kétchup incrementarán significativamente. Los consumidores pagarán un 21% más por sus tomates”.
Sheinbaum añadió que, incluso con la implementación de los aranceles, “el jitomate mexicano seguirá fluyendo hacia EE.UU. porque no tiene sustituto”. Sin embargo, reconoció que el principal impacto sería el aumento en los precios para los consumidores estadounidenses.
Frente a este desafío comercial, las autoridades mexicanas han reafirmado su compromiso por proteger sus intereses agrícolas y buscar soluciones diplomáticas para mantener una relación comercial sólida con Estados Unidos.
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