Predecir quién será el próximo papa tiene su propio riesgo. Un viejo dicho italiano está en contra de depositar la fe o el dinero en cualquier presunto favorito antes del cónclave, la reunión a puertas cerradas de cardenales que elige al pontífice. Advierte: «Quien entra en un cónclave como papa, sale como cardenal».
Sin embargo, aquí hay algunos cardenales de los que se habla como «papabili» para suceder al Papa Francisco, cuya muerte a los 88 años fue anunciada por el Vaticano el lunes.
Esta es la lista con edades y nacionalidades:
Jean-Marc Aveline de 66 años – Francia
Peter Erdo de 72 años – Hungría
Mario Grech de 68 años – Malta
Juan Jose Omella de 79 años – España
Pietro Parolin de 70 años – Italia
Luis Antonio Tagle de 67 años – Filipinas
Joseph Tobin de 72 años – Estados Unidos
Peter Turkson de 76 años – Ghana
Matteo Zuppi de 69 años – Italia
Raymond Burke de 76 años – Estados Unidos
Malcom Ranjith de 77 años – Sri Lanka
Willem Eijk de 71 años – Países Bajos
¿Cómo se elegirá al nuevo Papa?
El Cónclave, proceso en el que se elige a un nuevo Papa, comenzará entre 15 y 20 días después de la muerte de Francisco. Los 138 cardenales elegibles se reunirán de manera aislada en la Capilla Sixtina, donde votarán hasta lograr un consenso de mayoría que nombre al nuevo Papa.
Al interior, se prepararán las boletas y se entregarán a los cardenales, donde cada elector escribirá el nombre del «candidato ideal» para ser el nuevo pontífice. El proceso de voto, conocido como «escrutinio», se realiza de manera secreta.
El post-escrutinio consiste en el conteo y tabulación de votos, se realiza una confirmación y finalmente se queman. El primer día de cónclave se realiza una votación inicial, posteriormente, cada día del proceso se realizará un máximo de cuatro rondas de votación.
Si en tres días no hay un nuevo Papa, los electores tomarán un día entero de descanso, oración y reflexión. Si el ciclo de cuatro días se repite seis veces más, se celebra una «segunda vuelta» entre los dos candidatos que hayan recibido más votos.
Al finalizar cada votación, el humo anuncia al mundo el resultado de la jornada: si es humo negro, no hay un nuevo Papa y el cónclave continuará, pero si el humo es blanco, la Iglesia Católica tiene un nuevo líder.


