Un incendio forestal que azota el sur de Francia, cerca de la ciudad de Marsella, ha causado preocupación y daños significativos. El fuego, alimentado por vientos fuertes y erráticos, ha extendido su alcance a unas 750 hectáreas, obligando a las autoridades a tomar medidas para garantizar la seguridad de los residentes.
Hasta el momento, se han reportado alrededor de un centenar de personas lesionadas, con varias decenas hospitalizadas.
De acuerdo con medios internacionales, las autoridades locales han solicitado a los residentes que limiten sus desplazamientos para facilitar las operaciones de rescate y evitar viajar por carretera para que los bomberos puedan actuar con libertad.
Las autoridades han suspendido temporalmente los vuelos y los trenes, y han cerrado algunas carreteras para priorizar la seguridad. La situación sigue siendo grave y se espera que las autoridades continúen trabajando para contener el incendio y brindar apoyo a los afectados.
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