Uno de los casos no resueltos más inquietantes en la historia reciente de Estados Unidos sigue sin esclarecerse más de tres décadas después. Entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de junio de 1992, se perdió todo rastro de tres mujeres: Sherrill Elizabeth Levitt (47), Suzanne “Suzie” Streeter (19) y Stacy Kathleen McCall (18), en un hecho que conmocionó a la ciudad de Springfield y que, hasta hoy, permanece abierto.
Las jóvenes Suzie y Stacy habían asistido a una fiesta de graduación la noche del 6 de junio. Aunque planeaban quedarse en casa de los anfitriones, decidieron trasladarse a la residencia de Levitt, madre de Suzie, debido al exceso de invitados. Esa decisión marcaría el inicio de un misterio que aún desafía a las autoridades.
La última comunicación conocida de Levitt fue a las 11:45 p.m., cuando llamó a una amiga para hablar sobre barnizar un mueble. Desde entonces, ninguna de las tres volvió a ser vista. La mañana siguiente, familiares y amigos comenzaron a buscar a las jóvenes, encontrando señales inquietantes: tres vehículos estacionados, la puerta sin llave, una lámpara rota en el porche, y dentro de la casa, pertenencias intactas, el televisor encendido y el perro de la familia solo.
Durante la revisión de la vivienda, se recibieron llamadas telefónicas con comentarios sexuales, y más de una decena de personas entraron y salieron del lugar antes de que se notificara oficialmente a la policía, lo que contaminó la escena del crimen. Un mensaje extraño en el contestador fue borrado accidentalmente por la madre de Stacy, quien finalmente alertó a las autoridades.
Desde entonces, se han procesado más de 5.000 pistas, con apoyo del FBI, sin resultados concluyentes. Entre las teorías destacan una posible venganza por parte de un exnovio de Suzie, una misteriosa llamada a la línea de los más buscados en diciembre de 1992, y declaraciones de un convicto en 1997 que aseguró conocer el destino de las mujeres, aunque fue descartado como testigo fiable.
En 2007, una periodista local impulsó una investigación en un estacionamiento del Hospital Cox, donde se detectaron tres anomalías subterráneas. La hipótesis de un posible enterramiento fue desestimada por la policía. También se descartó la pista de una furgoneta verde vista cerca de la casa la madrugada de la desaparición, pese a hallazgos posteriores de restos y piezas con presuntas huellas de sangre.
A 33 años del suceso, el caso de las “Springfield Three” sigue generando especulaciones, especialmente en internet, y permanece como uno de los enigmas más desconcertantes del país. Las autoridades continúan recibiendo información, con la esperanza de que algún día se revele la verdad detrás de esta triple desaparición.
Con información de medios internacionales
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