Cerca de 17 millones de personas de la ciudad de Shenzhen, cercana a Hong Kong, fueron confinados para reducir la incidencia de contagios por COVID-19, ante una nueva oleada de casos relacionados con la variante Ómicron en China registrados en las últimas semanas.
Bajo una estricta política de cero contagios, autoridades chinas se han visto obligadas a aplicar medidas de restricción de movimientos en ciudades que han presentado nuevos casos sin control.
Este domingo la ciudad de Shenzhen, sede de gigantes tecnológicos nacionales como Huawei y Tencent, entró en estado de cuarentena tras la notificación de 66 nuevos casos.
A partir del lunes, todo el transporte en toda la ciudad y todos los complejos residenciales permanecerán cerrados, informa el diario estatal internacional chino Global Times.
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