La tradición decembrina venezolana ha colisionado de frente con la conciencia de bienestar animal en el oeste de Barquisimeto, estado Lara. Durante una de las primeras Misas de Aguinaldo en la Iglesia San Pedro, una vecina de la comunidad interrumpió la ceremonia para suplicar al párroco que detuviera el uso de pirotecnia.
Su argumento, dado a conocer en un video que circula en redes sociales, se centró en el «grave sufrimiento» que la pirotecnia inflige a los 48 perros que, según ella, residen en el área, transformando un acto de fe en un foco de debate social.
El reclamo, ocurrido en pleno servicio religioso, pone en evidencia una tensión creciente en la sociedad larense.
Mientras las Misas de Aguinaldo usualmente usan la pirotecnia para solemnizar el inicio de la Navidad, la mujer actuó como la voz de la conciencia animal, exponiendo el impacto negativo de las detonaciones.
El estruendo, que a menudo pasa inadvertido para algunos feligreses, provoca taquicardia, temblores y pánico en los caninos, cuya sensibilidad auditiva es significativamente mayor a la del ser humano, un hecho que los defensores del bienestar animal en Venezuela han tratado de visibilizar por años.
Lo ocurrido en la Iglesia San Pedro obliga a las instituciones religiosas y a la colectividad a repensar cómo conciliar las celebraciones históricas con el respeto hacia todos los seres vivos.
Este precedente podría sentar una base para que se busquen alternativas menos ruidosas y más inclusivas en futuras celebraciones.
La pregunta que queda en el aire es si este acto de protesta cívica será el catalizador que modifique la banda sonora tradicional de la Navidad en la capital larense.
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