China dio un paso decisivo en el desarrollo de aeronaves no tripuladas de gran tamaño tras completar el primer vuelo lanzado del Jiutian, un dron nodriza de alta altitud y larga autonomía considerado ya el más grande de su tipo.
Según South China Morning Post, la aeronave puede transportar 6 toneladas de carga y desplegar un enjambre de 100 drones suicidas, elevando significativamente las capacidades operativas de las fuerzas chinas.
Presentado en el salón aéreo de Zhuhai el año pasado, el Jiutian posee una envergadura de 25 metros, una longitud de 16,35 metros y es impulsado por un motor turbofán. Medios estatales chinos señalan que el dron ofrece una autonomía de 7.000 kilómetros, resistencia de 12 horas de vuelo y un techo operativo cercano a los 15.000 metros, cifras que lo colocan en la misma categoría del estadounidense RQ-4 Global Hawk o el MQ-9 Reaper, pero con capacidades adicionales orientadas al combate y la guerra electrónica.
El Jiutian cuenta con ocho puntos de anclaje subalares capaces de portar bombas guiadas de 1.000 kg, misiles antibuque, aire-tierra y aire-aire, así como equipos especializados para operaciones de interferencia y guerra electrónica. Esto amplía considerablemente el potencial ofensivo chino en escenarios de conflicto de alta intensidad.
La mayor innovación está dentro de su fuselaje: una bahía modular tipo “colmena”, diseñada para alojar múltiples municiones merodeadoras o pequeños UAV configurados para reconocimiento, ataques suicidas o labores de perturbación. Este sistema convierte al Jiutian en un multiplicador de fuerza capaz de coordinar enjambres masivos desde gran altitud.
Aunque la agencia Xinhua asegura que el dron puede servir para “misiones civiles” como transporte de suministros o comunicaciones de emergencia, expertos citados por medios internacionales subrayan que su plataforma modular está claramente orientada a operaciones militares avanzadas, incluidas misiones de saturación y dominio aéreo.


