El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, criticó la incautación de un buque petrolero venezolano por fuerzas estadounidenses, señalando que los estadounidenses abordaron la nave al acusarla de transportar crudo cuya venta estaría prohibida bajo su esquema de sanciones.
Lavrov recordó que la petrolera Chevron, de origen estadounidense, opera actualmente en Venezuela y compra petróleo venezolano, lo que evidencia —a su juicio— contradicciones en la política de Washington. El diplomático ruso insistió en que los temas de seguridad marítima y lucha contra el narcotráfico deben ser tratados de forma colectiva y no mediante acciones unilaterales que violen el derecho internacional.
Por su parte, el canciller venezolano, Yván Gil, agradeció públicamente el respaldo de Moscú. Señaló que, en nombre del presidente Nicolás Maduro, Venezuela valora las declaraciones de Lavrov al denunciar la ausencia de fundamentos legales que justifiquen el asalto estadounidense. Gil reiteró que Venezuela exige respuestas formales por la violación de su soberanía.
El Gobierno venezolano calificó el hecho como un “robo descarado” y un “acto de piratería internacional”, mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez aseguró que la acción evidencia las verdaderas intenciones de Washington de apropiarse del crudo venezolano.
Caracas recordó que Donald Trump ha admitido reiteradamente que su objetivo es “quedarse con el petróleo venezolano sin pagar nada a cambio”. A la ola de condenas se sumó el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, quien describió la operación estadounidense como un “vil acto de piratería”.


