Un fuerte terremoto de magnitud 7,7 se produjo este viernes a 16 km al noroeste de Sagaing, Myanmar, seguido por un segundo sismo de magnitud 6,4. Estos eventos han dejado una estela de destrucción en ambos países.
El primer sismo provocó el colapso de un puente de más de un kilómetro sobre el río Irrawaddy. La intensidad del temblor se sintió con fuerza en Tailandia, donde se han reportado graves daños en la capital, Bangkok. En la zona de Chatuchak, un rascacielos en construcción se derrumbó, resultando en al menos tres fallecidos, 50 heridos y 70 desaparecidos.
El gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, ha declarado el estado de emergencia y ha solicitado la colaboración ciudadana para facilitar las labores de rescate. «Nos encontramos en una situación crítica y necesitamos la ayuda de todos para superar esta tragedia», afirmó.
El Instituto Nacional de Medicina de Emergencia (INME) está movilizando equipos para localizar a los desaparecidos y atender a los heridos. «Estamos trabajando sin descanso para garantizar la seguridad y bienestar de todos los afectados», declaró un representante del INME.
La comunidad internacional está siendo llamada a apoyar las labores de rescate y asistencia a las víctimas.
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