Un estudio reciente del Instituto Karolinska de Suecia, publicado en la revista científica eBioMedicine, advierte que la mala calidad del sueño podría acelerar el envejecimiento del cerebro, y que la inflamación corporal podría ser uno de los factores clave detrás de este fenómeno.
La investigación analizó los patrones de sueño y la edad aparente del cerebro en más de 27.000 británicos de entre 40 y 70 años, utilizando más de 1.000 marcadores obtenidos por resonancia magnética. Los científicos evaluaron cinco aspectos del descanso, incluyendo insomnio, ronquidos y somnolencia diurna, para establecer una “puntuación de sueño saludable”.
Según la investigadora Abigail Dove, cada punto menos en esta puntuación se asoció con un aumento promedio de seis meses en la edad cerebral estimada. En algunos casos, los cerebros de personas con hábitos de sueño deficientes aparentaban tener hasta un año más que su edad cronológica.
El estudio también examinó muestras de sangre, encontrando que los niveles de inflamación podrían explicar hasta un 10 % de la relación entre el sueño y el envejecimiento cerebral. Los investigadores sugieren que otros mecanismos podrían estar involucrados, como fallos en el sistema de eliminación de desechos del cerebro durante el descanso y problemas cardiovasculares vinculados al sueño.
Dove subrayó que, aunque el envejecimiento cerebral es inevitable, los comportamientos y estilos de vida pueden influir en su ritmo. En ese sentido, hizo un llamado a priorizar el sueño como una herramienta clave para preservar la salud cerebral a largo plazo.
Este hallazgo refuerza la importancia de adoptar hábitos de descanso saludables y de considerar el sueño como un pilar fundamental del bienestar físico y mental.
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