Este viernes se conoció a través de los medios internacionales, que la Policía de Perú nuevamente reprimió de manera violenta a manifestantes que de manera pacífica intentaban llegar a la sede del Congreso de ese país, en el centro de Lima, para exigir la renuncia del Gobierno de la presidenta Dina Boluarte.
Agentes policiales dispararon granadas lacrimógenas, perdigones y balas de reglamento, y golpearon a varios manifestantes.
En las inmediaciones del Parque Universitario, se reportan varios heridos a causa de los abusos contra los manifestantes, entre los que se encontraban mujeres de comunidades indígenas.
Asimismo, la red de 78 organizaciones que integran la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) denunció que la Policía de Perú no permitirá que la protesta pacífica llegue a la sede del Congreso.
Según reseñó Telesur, se realizó una denuncia a través del medio digital @RedMuqui y las redes sociales, donde la CNDDHH solo precisó el apellido del comandante policial (Oliva) que trasmitió esa comunicación a los manifestantes, quienes exigieron la presencia del Ministerio Público para validar que se trata de una violación del derecho a la protesta pacífica.
Además, señalaron que fuertes cordones policiales mantenían a esa hora completamente cercada la plaza San Martín, en el centro de la ciudad y la presencia de fuertes dispositivos policiales en avenidas limeñas.
Mientras las marchas avanzaban y los manifestantes eran reprimidos, desde la sede del Congreso la presidenta designada envió un mensaje a la nación, en el cual expresó: «Pido perdón a las víctimas de las manifestaciones y a los heridos, y me allano a las investigaciones».
En la denominada Gran Marcha Nacional de Todas las Sangres también participan familiares de las cerca de 70 víctimas mortales provocadas por la represión contra las protestas, así como delegados de varias regiones, entre ellas Puno y Cusco.
En horas previas, organizaciones que convocan a esta movilización, nucleadas en la Coordinadora Nacional Unitaria de Lucha (CNUL), subrayaron que la jornada de lucha de este viernes se enfocará en recuperar la democracia y no celebrará la independencia alcanzada el 28 de julio de 1821, ante un país marcado por la desigualdad, la pobreza y la exclusión.
Además de exigir la renuncia de Boluarte y el cierre del Congreso, los manifestantes exigen el adelanto de elecciones generales, la convocatoria a una asamblea constituyente y que se haga justicia con los peruanos asesinados durante las protestas.
Al mismo tiempo, se reportó que miles de mujeres aymaras llegaron a Puno para exigir la renuncia de Dina Boluarte y ratificaron que continuarán en huelga indefinida hasta que la mandataria designada dimita.


