Los nuevos casos de hepatitis aguda pueden estar asociados a un tipo común de virus que se llama adenovirus.
Esta inflamación se produce en un niño previamente sano, sin lesión hepática preexistente, sus principales causas se deben a los medicamentos y a las infecciones, como aerosoles o gotitas en el aire (toser o estornudar) cuerpos de agua contaminados (piscinas y lagos).
Las comunidades científicas habituales, la OMS y la Agencia Europea de Enfermedades Infecciosas recogieron entonces esa alarma y la difundieron entre los pediatras del mundo, que comenzaron a plantearse la incógnita de qué tendría esta variante que no tienen las demás.
Hasta ahora, han surgido numerosas hipótesis respecto al origen de esta enfermedad, pero de momento ninguna se ha confirmado.
Las autoridades de salud recomiendan que los menores practiquen las medidas básicas de higiene, además de lavarse las manos constantemente con agua y jabón y cubrirse la boca al toser o estornudar.
Que la hepatitis sea de origen desconocido implica que no se puede atribuir a las variantes más frecuentes -A, B, C, D o E-, todas estudiadas en el pasado, y tampoco a una intoxicación o a un efecto autoinmune.
TEXTO: CARLOS VARÓN
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