Cada 19 de febrero se conmemora este día en memoria de Justin Fashanu, el primer jugador de fútbol en reconocer abiertamente que era homosexual a comienzos de 1990. A lo largo de su vida sufrió discriminación por ser negro y luego también sufrir una campaña reaccionaria por ser gay, lo que lo llevó a quitarse la vida.
En 1990 y aún siendo jugador profesional, en una entrevista al masivo diario británico The Sun, Justin Fashanu plantea públicamente que era homosexual. «La estrella del millón de libras: Soy gay» tituló en su tapa. Dicha declaración le valió la discriminación social y el rechazo dentro del mundo deportivo, llevándolo a deambular por distintos clubes de ascenso.
Esto marcó un antes y un después en su carrera. Años después se sumó una acusación de abuso sexual por parte de un menor. La causa no avanzó por falta de pruebas, resultó ser una acusación falsa, aún así Fashanu termina quitándose la vida en 1998 dejando una carta donde sentenciaba: «Me he dado cuenta de que ya he sido condenado como culpable. No quiero ser más una vergüenza para mis amigos y familia”.
La vida de Fashanu es un retrato de una época signada por los prejuicios reaccionarios sobre la sexualidad y los géneros. Hoy el panorama es distinto. Hasta las mismas empresas, que en muchos casos son sponsors de los deportistas más destacados, posan de gayfriendly y hacen de la bandera del orgullo un motivo para aumentar su rentabilidad, ventas y mejorar su imagen pública.
Tras décadas de conquista de derechos como el matrimonio igualitario o la identidad de género, y décadas de política de “inclusión”, en las distintas disciplinas y organizaciones de eventos se cuelan los debates sobre las adversidades que afrontan las personas LGBTIQ+. Las personas trans hoy en día siguen luchando en cada espacio, institución y disciplina la posibilidad de ser incluidas en función de su género autopercibido contra reglamentos y normativas diseñados en clave binaria, es decir, para hombres o mujeres desde una perspectiva biologicista.
Hace tan solo unos meses Joshua Cavallo, un deportista australiano, publicaba un video donde con firmeza declaraba “soy futbolista y estoy orgulloso de ser gay”. “Estuve peleando contra mi sexualidad durante más de seis años y ahora estoy orgulloso de poder descansar al respecto” aseguró. Su testimonio se viralizó recibiendo saludos de clubes y hasta jugadores de élite. Se trata ni más ni menos que el segundo jugador, tras Fashanu, en declarar públicamente su homosexualidad mientras se encuentra en actividad.
Una estadística que muestra la persistencia de la discriminación y la necesidad de enfrentarla en todas sus formas, sea por género, sexualidad, raza o nacionalidad. Sin ir más lejos, el mundial que se realizará durante el 2022 será en Qatar, un país donde la homosexualidad está penalizada y hasta los organizadores declararon que homosexuales podrían ir a ver los espectáculos pero sin dar “demostraciones públicas de afecto”.
Con información de La Izquierda Diario


