China se convierte en la primera nación del planeta en legalizar los «taxis voladores» autónomos, otorgando licencias comerciales para que drones de pasajeros operen en rutas urbanas estratégicas, desafiando las leyes de la movilidad tradicional.
La Administración de Aviación Civil de China (CAAC) marcó un hito histórico al conceder certificados de operación comercial a las empresas EHang Holdings y Hefei Hey Airlines. Esta decisión transforma lo que antes era ciencia ficción en un servicio regulado de transporte de baja altitud, posicionando a las ciudades de Guangzhou y Hefei como los primeros laboratorios vivos de esta tecnología.
El protagonista de esta transición es el EH216-S, un vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) diseñado para dos pasajeros. A diferencia de cualquier aeronave comercial previa, este dispositivo opera sin piloto a bordo, confiando plenamente en sistemas de navegación autónoma para realizar trayectos cortos y experiencias turísticas sobre megaciudades saturadas.
EHang cuenta actualmente con el avión EH216-S eVTOL, que lleva más de seis años de desarrollo y que será fundamental para los nuevos servicios de taxi volador autónomo de China.
Esta aeronave voló por primera vez en Estados Unidos hace cinco años y recibió la certificación china en octubre de 2023. En abril de 2024 logró la aprobación para su producción en serie. Este aerotaxi tiene capacidad para dos pasajeros, un fuselaje de carbono con ocho brazos, cada uno de los cuales está equipado con dos hélices coaxiales, 16 en total.
Aunque el despliegue inicial se limitará a zonas específicas, el movimiento estratégico de China busca resolver el colapso del transporte terrestre mediante el uso eficiente del espacio aéreo inferior. El reto ahora se traslada a la psicología social y la seguridad, mientras el gigante asiático toma una ventaja competitiva irreversible frente a Occidente en la carrera por la movilidad aérea urbana.
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