Los psicólogos Yusmaira Ravelo, del Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente de Puerto Cabello, y Pedro Cadenas presentaron un manual de contingencia dirigido a la sociedad civil y voluntarios. El objetivo es organizar el apoyo ciudadano de forma eficiente y resguardar la salud mental de quienes asisten en la crisis, enfatizando la importancia de acudir exclusivamente a los centros de acopio autorizados para no obstruir las labores de los cuerpos de rescate oficiales.
- Una sola fuente oficial: Los especialistas advierten que no se debe actuar por rumores de pasillo o cadenas de chat. Antes de movilizarse, es obligatorio confirmar las necesidades reales con el coordinador del grupo.
- No entres a la zona de desastre: El ingreso a estructuras colapsadas o áreas de derrumbe es tarea exclusiva de los rescatistas. La ayuda civil se organiza en los perímetros seguros.
- Lleva solo lo solicitado: Prioriza agua, medicinas, insumos médicos y alimentos no perecederos. La ropa solo se traslada si existe una petición explícita y un punto de recepción confirmado.
- Clasificación previa: Entrega las donaciones ya organizadas (separar comida de ropa, descartar lo vencido o dañado) para no saturar al personal de los centros de acopio.
- Filtro en redes sociales: No repliques información sobre supuestos servicios gratuitos o centros de recolección sin verificarlo personalmente; las noticias falsas duplican el caos.
- Kit de autorresguardo: Si vas a trabajar durante horas, debes portar agua, mascarilla, linterna y un botiquín básico de primeros auxilios.
- Abordaje de personas en shock: Ravelo y Cadenas enfatizan: «No le digas ‘tranquilo, no pasó nada'». La recomendación experta es permanecer cerca, escuchar sin presionar y buscar asistencia profesional si el afectado no muestra mejoría.
- Descanso obligatorio: El agotamiento físico merma la capacidad de ayuda y transmite ansiedad al entorno. El voluntario debe regular sus emociones y reforzar su sistema nervioso en situaciones de alerta prolongada.
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Los especialistas explican que la buena voluntad sin orden se transforma en un obstáculo durante una catástrofe. Cuando la sociedad civil desborda las zonas de impacto sin coordinación, bloquea los canales de evacuación y retrasa el despliegue de los paramédicos y bomberos. Este protocolo técnico demuestra que la eficiencia de un centro de acopio depende de la disciplina de los ciudadanos: clasificar los insumos desde el hogar ahorra horas críticas de logística hospitalaria, permitiendo que la ayuda llegue a tiempo a las comunidades vulnerables.


