A seis días del movimiento telúrico que sacudió diversos sectores del país, la atención se desplaza de la infraestructura a la salud mental de los adultos, quienes suelen experimentar con mayor intensidad la desorientación y el miedo post-desastre, requieren un manejo especializado para retomar su estabilidad. El psicólogo Pedro Cadenas, experto en primeros auxilios psicológicos, comparte una hoja de ruta para brindar asistencia efectiva sin caer en errores comunes.
Para el Cadenas, el tiempo transcurrido desde el sismo no resta importancia a los síntomas que los adultos puedan presentar. «No es terapia, es auxilio inmediato», aclara el especialista. Según Cadenas, la intervención debe seguir una secuencia lógica para evitar que el miedo se cronifique: «El objetivo es asegurar el lugar, presentarse con claridad, orientar sobre el contexto actual, calmar a través de la respiración y, finalmente, conectar con sus redes de apoyo, sean familiares o médicos».
Errores comunes al intentar ayudar
Uno de los puntos que Cadenas enfatiza es la forma en que los familiares se comunican. El especialista advierte que frases que parecen motivadoras pueden resultar contraproducentes: «No hay que decir ‘no es para tanto’, ‘sea fuerte’ o ‘no llore’. Lo que siente la persona es normal después de algo tan fuerte. Hay que validar su emoción», sostiene Cadenas, subrayando que minimizar el impacto solo genera mayor aislamiento en los adultos.
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Técnicas de anclaje: El método para recuperar la calma
En cuanto a la parte técnica, Cadenas recomienda herramientas sencillas pero poderosas para el «anclaje». «Si la persona está agitada, la respiración lenta es la base: respire lento por la nariz y suelte el aire despacio por la boca, repitiendo de 3 a 5 veces», explica. Además, propone una técnica de 3-2-1 para reconectar con el presente: «Pídale que nombre 3 cosas que ve, 2 sonidos que oye y 1 cosa que puede tocar. Esto saca a la persona de la crisis mental y la trae al lugar seguro».
Cuándo acudir a especialistas
el experto es enfático sobre los límites de la ayuda en casa. «Si observan ideas de autolesión, confusión severa, rechazo total a la comida o medicamentos, o si presentan síntomas físicos como dolor de pecho y falta de aire, es una señal de alarma que requiere derivación médica urgente», puntualiza Cadenas.
El autocuidado del cuidador es la pieza que suele olvidarse en el caos post-sismo. Como bien apunta el especialista: «Tu calma ayuda a calmar. Haz pausas, mantente hidratado y, si te sientes sobrepasado, pide relevo. No podemos sostener a otros si nosotros mismos nos hemos desmoronado».
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